Cuando el público intervenía en el baloncesto

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El público en el baloncesto podía resultar un tanto agobiante

En 1950 se celebró el primer Campeonato de Álava de baloncesto. A la cita acudieron solamente seis equipos. Los tres regimientos (el 25, el 46 y Flandes) el Frente de Juventudes y los dos colegios que en Vitoria tenían canastas. Marianistas, que fue el primero, y San José, que instaló ese año un campo en el que había que sortear rivales y árboles en el patio de la calle La Paz .

El plato fuerte de aquel primer campeonato fue el duelo entre Marianistas y el FJ Vitoria. Ambos eran equipos con cierto nivel y que competían por hacerse con el campeonato. Ambos bandos prepararon pancartas y cánticos con el fin de animar lo más ruidosamente posible a los suyos. Incluso por encima de lo permitido en el reglamento. Porque por entonces, el reglamento regulaba también el comportamiento del público.

En el choque entre Marianistas y FJ Vitoria se produjeron tantas protestas por las decisiones arbitrales que el árbitro, Cástor Mancilla, levantó acta de aquello. El comité de competición, reunido justo después de cada jornada, decidió tomar medidas inmediatas.

La primera medida fue la de suspender los marcadores simultáneos y dejar al árbitro que cantase el resultado del choque al final de cada periodo. Se ve que algún aficionado, conocedor del reglamento, se hacía pasar por un aficionado rival, en función de cómo iba el partido. Además, a modo de instrucción, dado que nadie en Vitoria era conocedor del reglamento, se decidió publicar en el Pensamiento Alavés las reglas básicas del juego para que el público, entendiese y se comportase como requería un partido de baloncesto de la época.

  • Si el balón se introduce en el cesto después de una jugada se cuentan dos puntos. Si lo es a consecuencia de un tiro libre, un punto.
A pesar de que hasta entonces había marcadores simultáneos parece que el público no entendía muy bien la diferencia de puntuación ante el mismo hecho de ver cómo se metía una canasta.
  • Los tiros libres se producen por faltas personales y técnicas. Las personales exigen contacto con el contrario. Las técnicas por dar al rival con el balón, pie intencionado y encararse con el árbitro o público.
Esta regla es significativa de cómo la labor del árbitro era del todo incomprendida y de cómo los jugadores utilizaban el balón pero atención a la siguiente regla.
  • El público puede ser sancionado con faltas técnicas a favor de aquel equipo con el que se manifiestan abiertamente en contra. Por lo tanto, sólo es permitido animar a su equipo con aplausos y gritos de aliento, sin meterse para nada con el contrario, ni protestar las  decisiones arbitrales.
¿Imaginan ahora el por qué de camuflarse y quitar los marcadores simultáneos? El público incidía directamente en el juego si protestaba al árbitro o no se comportaba como si estuviera en Wimblendon.
  • El cronometrador lleva el tiempo y los descuentos necesarios. No el árbitro. Los partidos duran dos tiempos de 20 minutos con descanso de 10.
En 1950 el árbitro era increpado continuamente por la duración de partido y no sólo por eso. Lo de los tiempos muertos, a un aficionado acostumbrado el fútbol, tenía que ser explicado perfectamente.
  • Cualquier equipo puede solicitar tiempo muerto siempre que tenga el balón. Tendrá hasta 5 tiempos muertos por encuentro. Tiempo muerto es un descanso de un minuto que pide el capitán a cargo del equipo. El minuto se descuenta al final de cada periodo.
Aquí hay mucha miga. El tiempo muerto lo solicitaba el capitán, un derecho que aun se conserva en la NBA. El cronometrador no paraba su reloj y debía apuntar el descuento según los tiempos muertos y los cambios que se realizasen. Pero si algún equipo los utilizaba para perder tiempo, la reglamentación del momento penalizaba l pérdida de tiempo deliberada.
  • Si un equipo se pasa de tiempos muertos será sancionado con una falta técnica y un tiro libre. Se puede cambiar de jugador cuantas veces se quiera, aunque si pasa de tres, cada cambio cometerá una falta técnica castigada con un tiro libre. Para hacer un cambio, se pide tiempo al árbitro, bien por el capitán bien por el delegado del equipo. El jugador que entra da su número a la mesa y se presenta al árbitro. Si no lo hace será sancionado con un técnica.

 

  • En el tiempo muerto ningún jugador puede salir del recinto del campo sentarse, hablar con el público, tirar a canasta… se sancionará con técnica y un tiro libre cada vez.
Se ve que la grada resultaba más cómoda, bien para descansar en las butacas del Frontón Vitoriano si el partido resultaba movido, bien para comentar con algún aficionado el desarrollo del mismo.
 
Hay algo que no ha variado en estos últimos 66 años: Sigue sentando igual de mal que se “futbolice” el baloncesto.
  • No existen “orsais”, ni goles ni penaltis. Se llaman cestas y tiros libres.

¿Te gustó el post? Si tienes alguna puntualización, información, adenda o foto de esto o de otros campeonatos nos la puedes enviar a alava.proyecto75@gmail.com tu colaboración puede resultar fundamental.

 

 

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