Agurain recuerda el 30 aniversario de su mejor equipo de baloncesto femenino.

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Foto:La plantilla de Agurain de la temporada 91/92.Arriba izquierda: Kris Valle, Amaia, Idoia, Pili, Susana, Rakel e Irune.Abajo izquierda: Mari Paz, Marijo,  Blanca y Montxi.

Por Rubén Gazapo Ramos

El  8 de octubre de 2019 se cumplieron 30 años del debut del equipo de baloncesto femenino de Agurain en Segunda división. Una escuadra que daba el salto desde la competición senior provincial y que en apenas tres años llegó a competir en la Primera División B del baloncesto nacional.El ascenso más rápido a esta categoría en la historia del baloncesto femenino alavés.

Una proeza para un modesto equipo de baloncesto que no contó con ningún tipo de respaldo, ni económico, ni social en Vitoria-Gasteiz, encontró en la villa de Salvatierra/Agurain su fortaleza.

Sus jugadoras no escatimaron ningún esfuerzo,ni sacrificio para dar lo mejor de sí mismas,formar un grupo coral y lograr hitos estadísticos que aún tres décadas después no han sido superados.

Para celebrar y recordar aquella intensa época a caballo entre 1989 y 1992, el próximo domingo 27 de octubre, las jugadores de aquel equipo, sus entrenadores, directivos, y vecinos de Agurain volverán a verse las caras.

Como anticipo a este aniversario, desde el Proyecto 75 años de Baloncesto en Álava queremos reconocer el gran trabajo y la dedicación que demostraron las integrantes de este conjunto. 

A través de los testimonios de cuatro de sus jugadoras; Mari Paz Rodríguez, Marijo Gastón, Susana Sagasti e Idoia López de Aberasturi, nos relatan en primera persona la trayectoria, los éxitos, los valores, el compromiso y los momentos más destacados del aquel equipo, además de sus recuerdos y sus sensaciones personales como integrantes de un conjunto nada convencional.

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Foto:Trofeo a Susana Sagasti a la máxima anotadora de la Fase de Ascenso a 1º División en Palencia 1991

Susana Sagasti (máxima anotadora del equipo durante los 4 años).

Cuando comencé a jugar en el Agurain,empezaron también mis ilusiones en el baloncesto. El primer año fue emocionante, los primeros desplazamientos a otras ciudades con un equipo que empezó a forjar una amistad muy bonita y duradera, además de la acogida de la afición y del pueblo.

Nos sentíamos muy queridas y apoyadas. Había días que el pabellón estaba casi lleno, cosa que en Vitoria no pasaba.

Poco a poco aquello se fue transformando en un estilo de vida, los entrenamientos eran exigentes, pero no nos importaba, teníamos algo dentro de nosotras que nos hacía tirar con lo que fuera, nos llevábamos fenomenal. Aquello creó un poso que hoy seguimos manteniendo.

Me encantaba jugar, yo era pívot, y en esa posición disfrutaba mucho, me entendía muy bien con el equipo y me buscaban bastante en los momentos ofensivos, bien con bloqueos y continuaciones, asistencias etc. La verdad confiaban mucho en mí. Yo disfrutaba mucho cogiendo rebotes.

En dos años llegamos a Primera división-B, fue muy chulo, no nos lo creíamos, pero gracias al trabajo del equipo y del entrenador, lo conseguimos. La fase de ascenso fue inolvidable por todo, el juego que desarrollamos, lo bien que nos lo pasamos y la experiencia que vivimos.

Dimos el salto y la verdad que fue notable, pero seguíamos con la misma ilusión. Había diferencia de equipos a nivel de juego, pero nos daba igual, nosotras manteníamos una gran exigencia en los entrenamientos aunque las jugadoras de primera división nos aventajaban en técnica y envergadura.Los viajes en primera eran más largos pero eso para nosotras era disfrutar del fin de semana.

Creo que nuestro logro fue gracias a la pasión que teníamos por el baloncesto, la motivación y la unión entre nosotras nos hacía un equipo muy compacto. Por eso cuando me llamaron de otros equipos (Gasteiz y Araba), no pude decir que si.

Yo no podía jugar en aquel momento más que con mi equipo, estaba muy unida a él emocionalmente.Cuando aquél equipo desapareció, entonces sí que me volvieron a llamar estos dos clubes  y me decanté por el Araba.Seguí jugando en 1º B hasta 1.998 hasta que cumplidos  28 años dejé de jugar.

Ahora sigo vinculada al baloncesto pero de otra forma, como aficionada del Araski y Baskonia. Tengo que decir que me encanta ver que el baloncesto femenino ha evolucionado, creo que ahora se le está dando un valor y un reconocimiento que antes faltaba, y espero que siga en esta línea.

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Foto:Reseña de la plantilla Salkon Agurain en la revista Basket Bask en febrero de 1990

Marí José Gastón (jugadora de Agurain durante los 3 años de nacional).

Recuerdo la ilusión que para mí supuso la posibilidad de acceder a un equipo de categoría nacional.

Después de estar durante más de 10 años jugando en los equipos de baloncesto del pueblo, (bien del colegio en el que estudiaba o en el senior de Agurain), para mí supuso una alegría el poder acceder a un equipo de un nivel muy superior y en el que además podía asumir nuevos retos y aprender mucho.

En un  pueblo como Agurain, no hay exceso de jugadoras, más bien casi las justas para poder sacar un equipo a competición provincial y tanto el tema del patrocinio como del entrenador,se cubrían con el bolsillo propio o con la buena voluntad de alguien que sabía “un poquito” de baloncesto, o quería ayudar.

Ya en los primeros entrenamientos entendí que aparte de ganas e ilusión, el trabajo iba a ser muy intenso, así como la disciplina y la exigencia. No obstante, me sentí perfectamente acogida por las compañeras. 

Enseguida se creó un ambiente de trabajo y esfuerzo que nos llevó a ser un grupo muy unido: un equipo que asumía cada entrenamiento y cada partido como un reto.

El ambiente del baloncesto femenino en Agurain subió como la espuma y el polideportivo en el que jugábamos cada dos domingos, recibía más y más gente. Los resultados también acompañaban, así que incluso se creó un grupo de afición a nuestro alrededor, que nos acompañaba en el autobús a cada desplazamiento.

Mi puesto en el equipo era de base, y la parte del juego que más me gustaba era el contra ataque.

Un éxito como fue llegar en dos temporadas a 1º división B fue un cúmulo de cosas: Mucho Trabajo, Esfuerzo, Exigencia y sobre todo implicación y ambición por parte de todo el grupo: entrenadores, jugadoras,  directiva…Creo que la palabra EQUIPO en mayúsculas, define aquellos años.

Ese salto a 1ª B: para mí personalmente sí que fue importante. Un poco duro, pero a la vez muy gratificante ya que los viajes, lejos de resultar pesados, suponían una mayor convivencia y posibilidad de compartir muchas más cosas.

Al terminar la tercera temporada con Agurain, me desvincule del club como jugadora. A día de hoy  ya solo sigo el baloncesto como aficionada. Pero de aquellos tiempos, aún queda un grupo de jugadoras-amigas que persiste 30 años después.

Comparando con el baloncesto actual, valoro muy positivamente cómo ha crecido el baloncesto femenino. Gracias al trabajo de algunos clubes y medios de comunicación que están luchando por la igualdad del deporte masculino y femenino pienso que se está ganando en posibilidades para las niñas que empiezan, en popularidad y  en  seguimiento a todos los niveles.

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Foto: Los equipos de Ondartza y Agurain celebrando el ascenso a Primera en Palencia

Mari Paz Rodríguez (capitana del equipo)

Desde mi vivencia y valoración personal el hecho de ir a una fase de ascenso a primera división nacional, supone un orgullo personal y un trabajo en equipo, duro, sacrificado y constante y eso es lo que hizo que un equipo como el nuestro consiguiera esos resultados, destacando que el equipo estaba formado por las mismas jugadoras prácticamente desde el equipo senior provincial.

No había muchos cambios, no “como ahora”, que hay muy poquitas jugadoras locales en los grandes equipos con todos los clubes y equipos que tenemos”. UNA PENA. 

Nuestros entrenamientos eran muy intensos, allí nadie hablaba casi no se oía ni la respiración sólo el sordo sonido de los balones y el chirriar de las botas contra el suelo. Sólo se entrenaba, la verdad que había disciplina, desde el calentamiento hasta el final no había descanso, sólo si había que explicar alguna cosilla.

Estaban muy trabajados, mucha técnica individual y mucha mucha defensa, pero lo mejor era al acabar, tener esa sensación de QUE BIEN HEMOS ENTRENADO y ya si el entrenador lo corroboraba ya era lo más.

Eso hacía que cada día que pasaba notáramos que íbamos mejorando, pero sobre todo cogiendo confianza para enfrentarnos cada fin de semana a tantos y tan buenos equipos y saber que sí podíamos competir o por lo menos intentarlo ESO SIEMPRE. 

Esos dos años anteriores estuvieron llenos de largos viajes, entrenamientos en canchas que no eran las de casa (entrenábamos en Vitoria y se jugaba en Agurain), lo cual también hacía que eso fuera un obstáculo más a superar además de compaginar estudios, trabajo, entrenos e historias personales de cada jugadora.

Había días que venías de un viaje largo y lo único que podías hacer era darte una ducha e irte a trabajar o estudiar, eso sí para que esa misma tarde tuvieras entrenamiento y vuelta a empezar, pero allí estábamos, ese era el esfuerzo. 

Yo, tuve el honor de estar en la fase de ascenso en Palencia (cosa que casi me pierdo porque no conseguía que me dieran unos días de vacaciones en el curro), eran cinco partidos en cinco días que teníamos que afrontar en las mejores condiciones, después de toda una temporada que supuso duros sacrificios personales de todos y cada uno de nosotros, que apenas descansábamos un día a la semana, pero la suerte de este equipo era que la suma de la estructura del club, entrenador y jugadoras daba carácter al equipo. 

Los partidos de la fase de ascenso fueron complicados primero porque nosotras sólo llevábamos dos años en el senior de segunda división y no teníamos experiencia y nos enfrentábamos a equipos que llevaban años intentando ascender, pero eso no quitaba que lucháramos hasta el final sin dar por perdido ni un solo balón, y así fueron los resultados “

CONSEGUIMOS EL ASCENSO” Y EN TAN SOLO DOS AÑOS, era el premio extensible a todas nosotras, aficionados y entrenadores que nos respaldaron en todos y cada uno de los encuentros.

Esa lucha fue la que hasta el canchero donde entrenábamos a las mañanas durante la fase de ascenso nos los reconociera.Su comentario fue; “da gusto veros entrenar no se oye ni una mosca, y sois el equipo que más nos ha gustado”, y eso fue de agradecer , además de llevarnos el reconocimiento del resto de los equipos por nuestro carácter en la cancha. 

Si hay algo que tengo que resaltar del Agurain , era el compañerismo, el compromiso, esfuerzo pero creo que sobre todo generosidad entre jugadoras, nadie era ni más ni menos que nadie, todas y cada una de nosotras sabíamos que tanto en la cancha como fuera de ella todas aportábamos nuestro granito. 

Por aquel entonces, se entrenaba claro que sí para ganar, pero sobre todo para mejorar y ser cada vez más competitivo y para dar valor al trabajo en equipo, nuestra virtud creo que fue esa ayudarnos todas en la cancha sin necesidad de tener que demostrar quién iba a ser la mejor pasadora, la mejor reboteadora, la máxima encestadora sino dando prioridad a sacar lo mejor de cada una, y eso, es lo yo hoy en día echo de menos en muchos de nuestros equipos de baloncesto. Esas individualidades y ese afán de protagonismo, que no hacen más que crear malos desencuentros que hasta los propios entrenadores a veces fomentan. 

Por muchas cosas como esas, es por que doy las gracias de haber conocido a toda esa gente, que me ha enseñado a valorar el esfuerzo, el trabajo y que me han hecho pasar unos maravillosos años con sus buenos y no tan buenos momentos (porque había broncas también no todo era un camino de rosas ) pero que hemos sabido lidiar y por ello y después de 30 años nos vamos a reencontrar y a celebrarlo todos juntos. 

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Foto:La jugadora Mari Paz de Agurain en la temporada 90/91 en Landazuri.

Idoia López de Aberasturi (junior de la cantera de Agurain que jugó en Segunda y en Primera B).

Siendo junior tuve la oportunidad de jugar con el equipo de Santi, no recuerdo en que momento en concreto pero me hizo mucha ilusión.Iba a entrenar a Vitoria con ellas y a los partidos muy ilusionada

Apenas jugaba unos minutos en alguno de esos partidos que ya estaban ganados, pero aun así me gustaba estar con ellas y verlas jugar. Si es cierto que sentía ciertas ganas de jugar pero bueno.Fue una bonita experiencia de la que guardo muy buen recuerdo.

Me llamaba mucho la atención la concentración que tenían tanto las jugadoras como el entrenador en los entrenamientos, en los viajes y en el partido en sí.

En cuanto a Santi como entrenador, es el mejor que he tenido en mis años de jugadora. En los entrenamientos y partidos con su seriedad y fuera de ellos con su buen humor.

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Foto 1:La plantilla con los trofeos.

Foto 2: Marí Paz recogiendo el trofeo como tercer clasificado.Un reconocimiento al esfuerzo.

Foto 3:Susana recogiendo el trofeo como máxima anotadora de la fase.

Los hitos estadísticos del equipo de Agurain entre 1989 y 1992

– 1. Mejor ataque de la liga 89/90 en Segunda División con 66 puntos de media.

– 2. Mejor ataque de la liga 90/91 en Segunda División con 73 puntos de media.

– 3. Mejor ataque de los 73 equipos alaveses de Segunda División en 32 años.

– 4. Ascenso completo más rápido desde Senior a Primera División “B”

de los 89 equipos alaveses en 38 años.

– 5. Sexto mejor ataque y  mejor alavés de los 488 equipos de

Segunda División en 32 años.

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